¿Qué son las externalidades y cómo influyen en la sociedad?

Imagina que un edificio instala paneles solares, podría decirse que además de reducir su factura de electricidad, contribuye a disminuir las emisiones contaminantes, beneficiando indirectamente a toda la sociedad. Ahora si una fábrica vierte residuos en un río, esta acción perjudica a quienes viven a los alrededores. En ambos casos ocurre algo muy importante desde el punto de vista económico: las decisiones de una persona generan consecuencias para otras que no participaron en esa decisión.

A este fenómeno se le conoce como externalidad, y ayuda a explicar por qué algunos mercados funcionan de manera muy eficiente mientras que otros requieren normas, incentivos o acuerdos entre las partes para evitar resultados perjudiciales. 

¿Qué es una externalidad?

Una externalidad ocurre cuando la actividad de una persona, una empresa o una institución produce efectos sobre terceros que no se reflejan directamente en el precio del mercado. En otras palabras, alguien recibe un beneficio o soporta un costo sin haber participado en la decisión que lo originó.

Cuando esto sucede, el mercado puede no asignar los recursos de la manera más eficiente, ya que quienes toman las decisiones no asumen completamente todos los costos o beneficios que generan.

Externalidades negativas: cuando otros actores pagan las consecuencias

Las externalidades negativas son las más conocidas porque implican costos para terceros. Un ejemplo fácil de comprender es la contaminación del aire. Una empresa puede producir bienes a un menor costo porque no paga directamente por los daños ambientales que ocasionan sus emisiones. Sin embargo, esos costos terminan afectando a la sociedad mediante problemas de salud, deterioro del medio ambiente o gastos públicos adicionales.

Otro ejemplo cotidiano es el ruido excesivo. Un establecimiento como una vulcanizadora o refaccionaría con música a alto volumen puede atraer clientes, pero también perjudicar la tranquilidad de los vecinos. En ambos casos, quien genera el efecto negativo no siempre asume todas sus consecuencias.

Externalidades positivas: beneficios que llegan a otros

No todas las externalidades deben ser perjudiciales, existen también externalidades positivas, estas ocurren cuando una acción beneficia a personas distintas de quien la realiza. Las empresas que desarrollan nuevas tecnologías también pueden generar externalidades positivas cuando sus innovaciones inspiran mejoras en otras industrias.

¿Cómo pueden abordarse las externalidades?

Cuando existen externalidades importantes, los gobiernos y la sociedad cuentan con distintas herramientas para reducir sus efectos o potenciar sus beneficios. Una posibilidad consiste en establecer regulaciones que limiten actividades perjudiciales, como normas ambientales o estándares de calidad.

Otra alternativa es utilizar incentivos económicos. Por ejemplo, algunos países aplican impuestos a actividades contaminantes para que quienes generan esos costos los incorporen en sus decisiones. Del mismo modo, pueden ofrecer subsidios o apoyos a actividades que producen beneficios para toda la sociedad, como la investigación científica o las energías renovables.

Las externalidades aparecen con mucha más frecuencia de lo que imaginamos.

  • Cuando una persona mantiene limpio el frente de su vivienda, mejora el aspecto de su colonia o fraccionamiento y puede aumentar el atractivo de toda la zona.
  • Cuando alguien conduce de forma imprudente, incrementa el riesgo para otros conductores y peatones.
  • La instalación de un parque público puede elevar la calidad de vida y el valor de las viviendas cercanas, mientras que un vertedero de residuos product el efecto contrario.